Te pareces a lo que no se dice, pero que cala en los labios, y que forma figuras extrañas cuando cerramos los ojos fuerte. Quiero verte con todo y joroba. Con y sin beso de buenas noches. Te pareces a mi en la sangre. Eres como tormenta y como el pasto mojado. Eres lo que sigue al ladrido, cuando los perros suspiran. No te pareces a tu nombre, tampoco a tu padre. Te pareces a una bruja, y a una santa. Por eso el diablo te ha llevado, por eso y para verme llorar. Te pareces a la ausencia, porque eso es lo que màs recuerdo de tì. Quiero verte con los dientes afilados y con la boca desencajada. Necesito verte porque si no, no veo y me la paso tropezando con todo y todos. No verte me hace propenso a la tristeza y al asesinato.
domingo, 30 de junio de 2013
viernes, 21 de diciembre de 2012
high and dry
Perdí toda habilidad para darme a entender.
Perdí toda habilidad para comer de su mano.
Le perdí su bufanda favorita y armé un alboroto durante la cena.
Le rompí la cara a alguien y cuando llegué a casa me regañé.
Perdí la compostura de algo que nunca se había descompuesto.
No sé como hablan los demás. Pero no es como en las películas, estoy seguro.
Estaría seguro de que 15 minutos antes de la escena final volverías, hermosa y desalineada.
Entonces…
Me quedo quieto mirando cómo la felicidad se expande por todo tu cuerpo, volviéndote algo maravilloso y horrible.
Un momento que no tiene nada que ver con todo lo demás
La noche que nos conoció al resto del grupo Ella usaba una camiseta de Niel Diamond, yo me reí de ella. No creí que en serio le gustara, era un patán. Le invité una cerveza, obviamente era abstemia. Durante toda la noche estuve tratando de llamar su atención pero nada parecía funcionar. Ni chistes políticos, ni chistes crueles, ni chistes de ningún tipo. Cada vez parecía más incómoda con mi presencia.
Me rendí, le llamé a Adriana, mi remedio a la soledad, los labios más cálidos y hambrientos de la ciudad, mi mejor amiga y amante casual, la relación más insana y divertida que he tenido. En 20 minutos pasó por mi, me esperaba afuera en su Cadillac, negro, soberbio, descapotado, destartalado. Como ella. Sólo levanté la mano como apache y esa fue mi despedida. Cuando abrí la puerta del coche caí en cuenta que aquella muchacha incómoda del bar iba a arruinar mi vida.
Después del trago
Me pregunto cómo un perro va a vivir sin un motivo o sin ti.
No hay razones válidas para borrarte,
tampoco para reescribirte.
Para cuando termine todo, no habré escrito nada que valga la pena ser leído ante un auditorio.
Pero si lo haces bajo tus sábanas estoy seguro de que recordaràs también mi tacto
y mi aliento a tarde de lluvia.
lunes, 5 de noviembre de 2012
El desorden que quedó una de las tantas veces que me dejó.
1
Noté el desorden que dejaste. Mi almohada de plumas de ganso está más flaca. Tu acta de nacimiento la he leído como 25 veces, como esperando así conocerte mejor, o alguna pista para adivinar cuándo regresarás. No he usado otros pantalones desde la última vez que te vi. ni siquiera he cambiado las sabanas de mi cama, sigen recien lavadas, adentro de una maleta. Esperandote también. Como si esta cama sirviera para dormir. Creo que perdí tiempo tomandome algunas cosas de manera personal, cómo tu manera de vestir o o la forma en la que me veías, tal vez ves así a todo mundo. Escuche en una película que los abrazos son más personales que los besos. No lo creo. Sólo me has abrazado bien un par de veces. Alguien me pregunto hace rato que si te conocía. Soy tan pequeño a ciertas horas del día.
2
La mitad de mi piel se quedó en tu colchón, también algo de humedad. Abajo de mi cama no hay nada más que anecdotas. Quizás para usarse en navidad o en un funeral. Afuera alguien está esperandome, juega con una moneda y con mi corazón.
3
El sillón ya no es tan cómodo. Me encontré un cigarro ejipcio a medio fumar. Esta lluvia mediocre no termina de mojar nada. Y caminar por estos rumbos es muy peligroso: Coquetería que no funciona contigo. Tú estás con alguién más y yo no encuentro mis cobardes bolas para animarme a llamarte y arruinar tu cita.
4
Cada día aprendo a romper nuevas cosas. O arruinar sorpresas. Aun así no aprendo a que no debería amarla de esta manera, pero es inevitable. Si la vieran entenderían de lo que hablo, la forma en la que me mira cuando no me odia. La manera en la que sus ojeras me emocionan o cómo la lluvia cae sobre ella en cámara lenta.
Condición
A menudo me siento inútil, como un solo cuadrito de papel higiénico, mientras espero sentado en tu cama. Y pasan tantas cosas alrededor. Que te vayas no me asusta tanto como estar desnudo en público. No te vas ni te irás. Aunque tomes un vuelo muy barato.
Tal vez me vuelva aburrido y frío, entonces me reemplazarás con la tv por cable. Tal vez deje de oír blues y abandones tu divertido exhibicionismo.
…
Los dedos de tu pie juegan con la alfombra, insistes que no debería arrugar mi frente. Yo me imagino la cara que pondrías si te informan que desaparecí en una excursión a la selva y me dan por muerto. Me comería mi “menique” con tal de sobrevivir para volver a hacerte el amor y escucharte reír de algo absurdo.
…
A veces se me olvida cómo hablar contigo. Pero hablo. Sonrío chueco y te tiro a la cama.
Tal vez algún día abandonemos el helado de sabores exóticos y nos estacionemos en el pretencioso napolitano.
…
Cuando te vi por primera vez pensé que eras igual. Unas semanas después me enamoré de tu amabilidad y tu capacidad para abstraerme, de tu boca que hipnotiza y sabe a licuado de fresa, tu coqueteo, tus super poderes y cómo ignoraras lo predecible; y del miedo que me daba caerte mal. Antes me gustaba caerle mal a la gente.
Tal vez algún día niegues que querías esforzarte y luchar por lo nuestro.
…
Olvidarás las canciones más bonitas que hemos escuchado porque golpeé a tu amigo o porque quieres estar sola. Es mentira que huelo diferente, es mentira que me da igual algo. Es mentira que me volviste fatalista, es mentira que no espero nada. Pero cuando regreses de viaje este sillón sigue siendo para dos. Sigue amoldado perfectamente a tus nalgas, tu orgullo y tu bipolaridad.
…
Estoy hablando de tu presencia irrefutable, las despedidas temerosas y los errores de continuidad. De que estoy enamorado y que jamás voy a entender de procedimientos en nuestra relación.
Esta condición es irreparable.
Tal vez me vuelva aburrido y frío, entonces me reemplazarás con la tv por cable. Tal vez deje de oír blues y abandones tu divertido exhibicionismo.
…
Los dedos de tu pie juegan con la alfombra, insistes que no debería arrugar mi frente. Yo me imagino la cara que pondrías si te informan que desaparecí en una excursión a la selva y me dan por muerto. Me comería mi “menique” con tal de sobrevivir para volver a hacerte el amor y escucharte reír de algo absurdo.
…
A veces se me olvida cómo hablar contigo. Pero hablo. Sonrío chueco y te tiro a la cama.
Tal vez algún día abandonemos el helado de sabores exóticos y nos estacionemos en el pretencioso napolitano.
…
Cuando te vi por primera vez pensé que eras igual. Unas semanas después me enamoré de tu amabilidad y tu capacidad para abstraerme, de tu boca que hipnotiza y sabe a licuado de fresa, tu coqueteo, tus super poderes y cómo ignoraras lo predecible; y del miedo que me daba caerte mal. Antes me gustaba caerle mal a la gente.
Tal vez algún día niegues que querías esforzarte y luchar por lo nuestro.
…
Olvidarás las canciones más bonitas que hemos escuchado porque golpeé a tu amigo o porque quieres estar sola. Es mentira que huelo diferente, es mentira que me da igual algo. Es mentira que me volviste fatalista, es mentira que no espero nada. Pero cuando regreses de viaje este sillón sigue siendo para dos. Sigue amoldado perfectamente a tus nalgas, tu orgullo y tu bipolaridad.
…
Estoy hablando de tu presencia irrefutable, las despedidas temerosas y los errores de continuidad. De que estoy enamorado y que jamás voy a entender de procedimientos en nuestra relación.
Esta condición es irreparable.
Cosas en una bodega.
Cuando se te acaba la paciencia y cuando no hay quien te rasque la espalda. Es que hay cosas que no puedes hacer fácilmente tú solo... Como rascarte ciertas áreas de la espalda, por lo menos se necesita una pared afilada. Una comida ridícula. Una sonrisa hueca, lo definitivo de una mirada que no conocías, recientemente adquirida. Lo que no te quieren responder aunque ya sabes la respuesta. Algo que odiar para después rescatarle épicamente. Las películas de zombies y una ausencia provocada por ser tú mismo. Esa persona en tu cama y tú que no lo notas ni lo harás porque sólo sabes hablar de consecuencias. Cuando dudas pero te aferras porque... no sé por qué diablos alguien haría tal cosa. Los chistes y las calles sombreadas de grandes árboles. El beso que no debiste dar jamás. El engaño y todas esas cosas incómodas de las que casi todos prefieren hablar sólo con ciertos amigos. Cuando te gusta un beso que no es tuyo y cantas algo que no suena a nada. Almohadas sucias, una colección de tonterías, una caja forrada con boletos de autobuses. Querer estar en otro lado pero desperdicias segundos sagrados. Los sueños eróticos, la confidencialidad y los contratos absurdos. La libertad que casi todos malentienden. El amor y un montón de errores, la religion y hacer el amor en un lugar público. Dibujos malos, poemas cursis y fotografías que te averguenzan. Cuando pasas días sin sonreir o sin decir algo amable. Juegos de mesa, juegos de sábanas. Cuando te duele en el estomago porque estás presintiendo algo y al final no sucede nada... y de verdad nunca pasa ni va a pasar nada. Eso es lo peor. Cuando crees que estás haciendo algo que a todos les gusta, pero sólo eres la sombra de lo que podrías llegar a ser pero no harás nunca porque estás en un momento muy cómodo y te da miedo decepcionar a tu público. Ser predecible es fácil, barato. En lo personal prefiero la emoción, el miedo y los planes llenos de tachones.
Esto es una lista de super, esto es un conteo de cosas al azar, no hay nada para nadie, ni para mi. Aunque siempre habrá algunas cosas que nos gustarían.
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